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Quién me mandó venir aquí
Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2005. 14/03/2005Estamos de vuelta.Lo primero de todo: Pedir disculpas por el tiempo de silencio que ha pasado desde mi último post. Lo segundo: Explicar los motivos de dicho silencio en la medida en la yo mismo los comprendo. Creo que necesitaba airear mis ideas, contemplar en silencio para aprender algo de aquello que no solemos oir porque nuestra voz suena más alto. Todo ha cambiado, mi entorno habitual ha cambiado considerablemente y, la verdad, tampoco se me ocurría qué decir. Una fuga solitaria a París (en realidad vivo a poco más de una hora del centro de París) en la que aprendí todo lo que se puede ver en una gran y desconocida ciudad cuando ninguna voz familiar te distrae. Una visita a Estrasburgo, esta vez acompañado por gente de casi toda Europa, en la que aprendí que Babel más que un castigo fue una bendición. Ah, y una ciudad realmente interesante. Un triste aniversario en el que no estuve presente y en el que descubrí lo lejos que puede quedar todo cuando se está lejos, lejos también de la televisión, de los medios, de casa y de uno mismo. Finalmente un buzón de correo a rebosar que me enseñó que conviene revisarlo al menos una vez por semana. Y este torpe texto como colofón. Prometo poner las cosas en orden, incluídas mis ideas. 14/03/2005 01:15 Enlace permanente. Hay 1 comentario. 30/03/2005Bohème, tabaco de liar y la exótica piel de toroDesde aquí cerrar lo oídos y los ojos a lo que ocurre en casa es bastante sencillo, Basta con no conectarse, con no ver la televisión, no leer la prensa, no escuchar la radio, es más, basta con moverse únicamente por los medios nacionales (franceses, evidentemente) para olvidarse de que existe civilización más allá del Rin y de los Pirineos. Pero más sencillo que todo esto resulta aún asombrarse de lo que ocurre en tu propio país. Una vez que alcanzas la capacidad de mímesis con los nativos, todo lo que suena en tu idioma empieza a tener un acento realmente extraño. Aquellos días de trágico aniversario me encontraba de visita en Estrasburgo. Un año antes me encontraba en mi casa de Alcalá de Henares. Una de las primeras cosas que vi por la televisión aquel día fue el emotivo discurso de Pat Cox (a la sazón presidente de la Eurocámara). Empecé a convencerme en aquel momento de que lo que estaba ocurriendo tenía unas dimensiones mayores de las que de una manera "subterránea" querían venderme desde el gobierno. Desde aquel día euronews es uno de mis medios de información principales. Un año después me encontraba muy cerca del estrado en el que Pat Cox rendía homenaje a Madrid. Esta vez los acontecimientos no se fueron enraizando en mi interior para formar parte de mí, como supongo que nos pasó a todos, no, esta vez sólo me quedé con mi recuerdo, desconestando el cordón umbilical informativo con la península. Bien, después de un tiempo vuelvo a interesarme por lo que ocurre en España, y veo, con el mismísimo asombro de un guiri, como empieza concretarse lo que me parecían, desde fuera, simples exageraciones de los medios, o consecuencia de eso de "estar en caliente". Los nuevos bolcehviques, los neocons preparan pacientemente su asalto al palacio de invierno, a algunos les molesta que se retire la estatua de un dictador, el gobierno que lleva ya un año en el poder recibido de las urnas es considerado por el nuevo soviet ilegítimo, con lo cual supongo que consideran legítima cualquier acción para derribarlo...se desenmascaran agentes del servicio secreto, involucrados en la prevención de la principal amenaza no sólo para nuestro país, sino para nuestro contiente (la palabra Europa cada día tiene más acepciones en mi diccionario), por puros intereses partidistas, en definitiva, se juega con la estabilidad de todo un estado. Y sintiéndolo mucho por eso señor tan enemigo de los "complejines", allende las fronteras de su reino antaño paradisiaco, la situación se ve entre la preocupación y la risa, y es que por estos lares esas cosas no pasan, de hecho son impensables. Quizá esa diferencia sea la que de origen a los complejos, quizá sea la gente como ellos, como los que predican esta autosuficiencia de opereta, o de cerrado y sacristía si se prefiere, los que nos hagan sentir acomplajedos. Supongo que Freud lo habría llamado el "complejo del libegal (no confundir con liberal)" a eso que le ocurre a España. No no salgo de mi asombro, pero desde este país donde las fechas se juntan unas con otras sin darme cuenta de que pasó la noche, donde los cigarros son artesanales por el bien de mi economía, prometo, para todo el que quiera leerlo, mostrar el retrato esperpéntico que por aquí se hace de esos individuos (y sin apenas alterar la realidad). Para que después no le echen la culpa a PRISA. À plus... 30/03/2005 02:07 Enlace permanente. Hay 3 comentarios.
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